Niños

Pequeñas cosas

pequenas cosas

Cuando nace un bebé tomamos todas las medidas necesarias para su bienestar, desde ponerle una mantita a poner total seguridad en nuestra casa.
A medida que ese bebé crece nos hacen gracia sus gestos, esperamos escuchar su primera palabra y deseamos ver sus primeros pasos. Para nuestros familiares o amistades el bebé es el más guapo o guapa, será el mejor de todos los que han nacido y por ello resaltamos todo lo bueno y bonito que hace.

Pero como ya sabemos él bebé se hace grande y lo hace más rápido de lo que nos gustaría. Crece y sigue aprendiendo de sus padres a caminar, hablar, enfadarse… Porque esa primera palabra, esa primera sonrisa la copió de ti.

 

Los niños y las niñas siempre están pendientes de todos los pequeños detalles de quienes están a su alrededor para absorber esa información, procesarla y copiarla.

 Siguen creciendo y ya hacen cosas que no nos gustan tanto y consideramos que ya son muy grandes para ponerles la mantita, ellos ya pueden ponérsela solos o solas.

 Muchas veces somos absorbidos por nuestro día a día y nos olvidamos de mostrar esas pequeñas cosas como un beso al dormir y al despertar, de corregirlos y sobre todo de enseñarles que Dios es su creador.

 Dios nos da unos hijos no solo para darles ropa, comida y techo, si no principalmente amor, corrección y sobre todo guiarlos a conocerle, con nuestro ejemplo de oración, leer la biblia y adorar con el corazón.

 Deuteronomio 6:5-7

Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.

Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;

y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y adando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.

 Nos dice: "y repetirás a tus hijos", nos indica que siempre, en todo lugar, continua e insistentemente.

 Desde que nacen podemos cantarles, leerles una historia de la biblia y así como han aprendido pequeñas cosas de tu día a día, así como aprendieron a caminar o hablar porque te observaban e imitaban, ¡seguirá tu ejemplo y buscará de Dios siempre!

Te animamos a que hagas devocionales con tus hijos, si aún no sabe leer porque es muy pequeño, léele tú, enséñale a orar y déjale que poco a poco participe y él/ella haga su propia oración; canta con ellos  pero no sólo canciones con dibujos o que sean modernas, enséñales a adorar de corazón porque estos son los pequeños pero grandes detalles que siempre estarán a nuestro alcance y le transformarán por completo y para el resto de su vida.

 Si haces todo aquello que esté en tus manos para que tu hijo o hija quiera orar, leer la biblia y adorar, sentirás la mayor alegría y recompensa a medida que le ves crecer y llegar a su juventud.

Viviana Parra. Líder MCM.

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