Adolescentes

¡Rompiendo moldes!

Cuando te gusta la cocina, y sobre todo la repostería, algo que debes tener siempre presente son los moldes. Hay moldes de todo tipo y de todas las formas y tamaños. Para todo tipo de gustos y colores.
 
Y algo curioso sucede en el mundo real, al igual que en la repostería, y es la gran cantidad de moldes que quieren imponerse en nuestras vidas.
 
Moldes en las relaciones de amistad, moldes en la forma de ser, moldes en la forma de ver el mundo, moldes, moldes, moldes, moldes....
 
Y muchos de esos moldes no son saludables.
 
A veces creemos que para poder encajar en la sociedad tenemos que introducirnos en el molde que marcan la juventud de hoy en día.
 
Para ser aceptados y reconocidos, tenemos que comportarnos y realizar las cosas como lo hacen los demás. Sin llegar a pensar que al hacer eso, nos estamos auto eliminando.
 
Cada uno de nosotros hemos nacido con un molde y una forma de ser totalmente única, especial y diferente. Hay características en tí, que no hay en el resto de la gente. Y eso te hace especial e importante.
Esto es algo que me costó muchos años entender.
 
Cuando era adolescente, creía que al ser diferente, porque era cristiana, y nadie más de mis amistades en el instituto lo era, era yo la que desencajaba. Era yo, la que estaba mal. Era yo la que debía cambiar.
Y aunque nunca cedí a las presiones que ejercían sobre mí mis amistades, se me hacía difícil lidiar con esos sentimientos encontrados. Hasta el punto de que me llegué a sentir realmente sola, incomprendida, absurda.
 
El mundo no puede definirte. Él no te conoce.
 
El mundo nos muestra una realidad distorsionada de cómo en realidad somos. Nos quiere vender la perfección, el yo soy así y no voy cambiar, es que este es mi carácter, es que esto es lo que realmente quiero ser, es que así es como realmente soy. Nos quiere meter en un molde en el que no cabemos. Y eso solo traerá nuestra destrucción.
 
Cuando nos encontramos en encrucijadas como estas, lo que debemos tener siempre presente es que nuestro verdadero molde fue creado por Dios, y solo en él es donde encontraremos nuestra forma correcta.
 
Él conoce cada parte de ti, cada forma de ser, tu carácter, tu potencial, tus habilidades.
Dios te conoce hasta antes de nacer. El conoció tus planes, tus sueños, cada parte de ti.
Cuanto más conoces de Dios, más comenzarás a descubrir de ti.
 
Rompe los moldes que te quieren imponer e introdúcete en el molde que solo tú creador sabe que tienes.
Leticia Ramos

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